Actualmente podemos dividir a las personas en dos tipos, las que corren y las que no. Bromas aparte, salir a correr o el “running” se ha convertido en una de las actividades deportivas por excelencia. Si no estás metido en este mundo del “running”, seguro que conoces a alguien cercano a ti, que organiza su semana en función de los días que tiene que salir a correr…por ello directa o indirectamente te resultará interesante los siguientes consejos, porque sobretodo lo más importante para correr es hacerlo con la cabeza.

Los beneficios de correr están más que demostrados en diferentes aspectos; salud, apariencia física, psicológico, etc. Por ello, cada día va aumentando de forma exponencial el número de personas que empiezan a practicar este deporte.

Los primeros días en el mundo del “running” no son fáciles, especialmente si no partimos de una condición física muy buena. La sensación de fatiga, la respiración acelerada, pesadez en las piernas, y dolores musculares son compañeros habituales de los “runners” novatos. Sin embargo, pasadas las dos o tres primeras semanas, tal y como si se tratara de una montaña rusa, las mejoras son muy evidentes. Los ritmos mejoran, la capacidad de resistencia aumenta, físicamente nos vemos mejor ya que incluso hemos ido dejando algún kilo de más por el camino. Estos efectos positivos hacen que la motivación sea cada vez mayor, y por lo tanto se da esa sensación de “enganche” a este deporte, que nos pide cada día más kilómetros y nuevos y mayores retos.

Es en este punto donde resulta fundamental tener en cuenta algunos aspectos importantes y empezar a correr con la cabeza.

Habitualmente el sistema cardio-respiratorio tiene una rápida adaptación a las exigencias que supone iniciarse en el mundo del “running”, y en gran medida justifica esas sensaciones de menor fatiga y mejores sensaciones comentadas con anterioridad. Sin embargo, hay otro sistema que también tenemos que tener muy en cuenta, el sistema musculo-esquelético, que es el otro gran implicado en toda actividad deportiva. Por ello, es necesario que articulaciones, músculos, tendones, etc. realicen el proceso de adaptación necesario a la nueva actividad a la que se les está siendo sometidos. Correr es una actividad más exigente de lo que muchos pueden pensar y por ello es necesario realizarlo de forma planificada y a poder ser, controlada por un profesional competente.

La gran mejoría que se percibe al poco tiempo de empezar con el “running” nos empuja a querer más, mayores distancias, mejores ritmos, retos mayores, y en muchas ocasiones también nos empuja a sufrir lesiones; diferentes tendinopatías, sobrecargas musculares o la “rodilla de corredor” son lesiones frecuentes que aparecen por un exceso de carga o actividad en estructuras musculo-esqueléticas aún no adaptadas a las nuevas exigencias.

Nuestra recomendación es que si disfrutas de esta bonita actividad que es el “running” dejes que sea un profesional, como un licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte, fisioterapeuta o médico deportivo, el que paute tu entrenamiento y te aconseje sobre la mejor forma de ir progresando en este deporte, evitando así las temidas lesiones.