Como nos gustan las etiquetas… No te sorprenderá nada leer “cólico del lactante”. Se dice que un bebé tiene cólicos cuando: “Entre las 3 semanas y los 3 meses de vida, llora más de 3 horas al día, más de 3 días por semana, sin otros signos de enfermedad.”

¿Tú también lo has pensado? ¡En esta descripción podrían entrar millones de bebés! Y lo mejor es cuando el resto del mundo con cara de pena te hace sentir que la solución es la resignación. “En unos cuantos meses aguantando se pasarán…”

Por esta definición tan ambigua y tan poco precisa muchos papás se encuentran perdidos en este primer periodo de vida de sus bebés.

 

Lo primero y más importante es descartar el resto de causas que pueden hacer que tu bebé tenga ese cuadro de llanto.

Recuerda que si el llanto de tu bebé se resuelve atendiendo el hambre, el sueño, el apego el vínculo y la contención, los estímulos posturales y/o táctiles y los cambios de temperatura… entonces no hay un cuadro real de cólico del lactante.

 

Cuando un bebé sí que llora de manera inconsolable y tiene TODAS las necesidades básicas cubiertas el pediatra puede hacer un diagnóstico de cólico del lactante. Pero en realidad el cólico del lactante no existe como patología reconocida Es un síndrome con múltiples causas posibles y de etiología desconocida.

 

Los papás leen información y entonces les sobrevuelan miles de preguntas por la cabeza: “¿Son gases y mi bebé necesita medicación? ¿Está estreñido? ¿Come con ansiedad y por ello tengo que comprar un biberón anticólicos? ¿Tiene poca motilidad intestinal y por ello debería darle masajes o un probiótico? ¿Tiene intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche de vaca? ¿Mi bebé es de alta demanda?” y así miles de preguntas más.

 ¡Cuidado! Cada bebé es un mundo y por ello hay que valorar a los bebés para ver cual es la causa que hay que resolver en cada caso. No todo se soluciona con medicación, afortunadamente. Desde la fisioterapia pediátrica podemos intentar buscar la causa y ponerle solución.

 

¿Porque se debería intentar poner solución a esta situación?

Quizás la razón más potente sea la de poder evitar el sufrimiento del bebé y minimizar la tensión que muestra su cuerpo durante ese periodo de llanto para que tanto en esos primeros meses de vida como en el futuro ese bebé tenga una mejor relación con la alimentación y el sueño. De manera paralela los padres que se enfrentan a esos primeros meses de paternidad lo podrán hacer de manera más calmada comprendiendo a su bebé y mejorando dicha experiencia hacia una situación más positiva.

Si tienes dudas llámanos o acércate por la clínica.